IMPLANTES

Los implantes dentales son raíces artificiales creados para sustituir dientes ausentes o perdidos por cualquier causa. Son capaces de integrarse hasta el punto de convivir de forma sana y totalmente natural con el resto de los tejidos de la boca.

Actualmente están fabricados preferentemente de titanio químicamente puro y actúan como sustitutos de las raíces dentales. Tras su colocación dentro del maxilar o de la mandíbula sirven para dar soporte a los nuevos dientes artificiales que irán unidos a ellos.

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¿Qué ocurre cuando se pierde un diente?

La pérdida de un diente o una muela acarrea secuelas funcionales y estéticas. La eficacia masticatoria se reduce, se sobrecargan las demás piezas, los dientes o muelas vecinos y antagonistas se desplazan hacia el hueco libre malposicionándose, ocurren alteraciones fonéticas, puede observarse la ausencia de esa pieza en la sonrisa, etc.

Es importante reponer las piezas perdidas para evitar estas secuelas, no solo por motivos estéticos. En la mayor parte de los casos la manera ideal de reponer una pieza perdida es mediante el uso de implantes dentales.

¿Es un tratamiento seguro?

La implantología moderna comenzó en los años 1960s. Desde entonces se han realizado miles de estudios científicos que demuestran que en la actualidad los tratamientos con implantes dentales tienen un éxito superior al 95%, con una tasa muy baja de complicaciones.

No existe el rechazo inmunológico a los implantes de titanio. El titanio es absolutamente biocompatible y es aceptado por el organismo. Si un implante fracasa, esto se manifiesta por una ligera movilidad del mismo. En tal caso el implante debe ser retirado y puede ser sustituído por otro implante.

¿Qué ventajas ofrecen los implantes frente a otras maneras de reponer dientes?

Mediante la colocación de un implante dental puede reemplazarse un diente sin necesidad de utilizar o tallar los dientes adyacentes sanos. Sin embargo cuando se opta por la colocación de un puente apoyado sobre los dientes vecinos al que se ha perdido, es inevitable tener que tallar esos dientes, lo cual supone una mutilación irreversible de los mismos.

Además el puente supone una sobrecarga masticatoria para los dientes que lo soportan, aumentando el riesgo de fracturas especialmente en dientes endodonciados. Por otra parte es difícil hacer una higiene adecuada bajo el puente, por lo que a largo plazo a menudo aparecen caries y pérdida de hueso alrededor de los dientes que lo sujetan.

Sobre el implante o implantes se fija una corona o un puente. Con ello la apariencia natural y las funciones masticatorias y de fonación quedan totalmente restauradas sin tener que apoyarnos en los dientes adyacentes.

Para que este resultado sea duradero es necesario realizar algunos cuidados específicos para los implantes. Es responsabilidad del personal de la clínica explicar estos cuidados al paciente.

Cuidados posteriores

A efectos prácticos, los tejidos que rodean a un implante se comportan de forma similar a los que rodean un diente. El acúmulo de placa bacteriana alrededor del implante provocará inflamación y pérdida de hueso del mismo modo que lo hace alrededor de los dientes.

Es muy importante remarcar que para que un implante funcione adecuadamente y los tejidos que lo rodean se mantengan sanos, es indispensable aplicar medidas de higiene estrictas y eficaces y acudir a revisiones periódicas en la clínica dental. La mayor parte de los fracasos a largo plazo en tratamientos sobre implantes ocurren como consecuencia de una higiene oral deficiente y de no acudir a revisión, lo que imposibilita la detección precoz del problema y su solución.

Una vez completado un tratamiento con implantes, el personal de la clínica debe explicar minuciosamente al paciente los cuidados concretos a seguir en su caso, qué debe utilizar para su higiene oral diaria y cómo lo debe utilizar.